Desde El Corazón Del Padre


con Kathi Macias


Porque has sido mi socorro, Y así en las sombras de Tus alas me regocijaré.
Salmo 63:7 RV


Hace una tarde recientemente una querida amiga y yo nos sentamos a conversar acerca del hecho que aunque ella estaba orando y buscando a Dios para una dirección clara, a ella le parecía no recibir ninguna respuesta y no podía “ver” el camino que ella debía de seguir. A medida que yo la escuchaba, se me hizo claro a mí (¿no es siempre más fácil ver/oír la dirección de Dios para los demás que para nosotros mismos?) que Dios la tenía exactamente donde ella estaba para un objetivo específico. ¡Ella era incapaz de ver a dónde Dios quería que ella se fuera porque Él la había llamado para esconderse (y regocijarse!) por una temporada bajo la sombra de Sus alas.

¿Ha estado usted alguna vez allí? Yo si — y me resistí a ello. No me gusta estar en sitios oscuros. Quiero ver claramente el camino enfrente de mí. Pero de vez en cuando, por varios motivos, Dios nos llama a venir debajo de la sombra protectora de Su ala donde, como pollitos indefensos buscando la protección de la madre-gallina, y somos atraídos al pecho de nuestro Protector. Allí, SI estamos dispuestos a esperar y escuchar, nos regocijaremos al oír el latido del corazón de Dios.

¿Que mejor dirección, protección, provisión puede haber? ¡Ninguna! Si nos sintonizamos al latido del corazón de Dios, sabremos pronto exactamente donde Él quiere que nos vayamos, lo que Él quiere que nosotros hagamos, y como Él quiere que nosotros vivamos. Sí, es oscuro en aquel lugar secreto, pero esa es la oscuridad con propósito de Dios, no la oscuridad peligrosa del enemigo. Dios nos llama a Su corazón para que nosotros podamos bloquear todo lo demás y aprender a andar en la obediencia a Sus órdenes.

Juan, el más joven de los discípulos de Jesús, descubrió su identidad y objetivo en la Última Cena, cuando él se inclinó contra el pecho de Cristo. Precisamente allí él oyó el latido del corazón de Dios. Ya que muchos creen que este mismo Juan es el autor del Evangelio de Juan, está claro que desde aquel punto de la unión profunda con Jesús, Juan comenzó a percibir y referirse a él como “el discípulo aquel que Jesús amó.”

Mis queridos amigos(as), esa es nuestra verdadera identidad. Kathi Macias es mi nombre temporal en esta tierra, pero mi verdadera identidad y objetivo son encontrados en el hecho que yo soy la discípula que Dios ama. Y usted también. Pero sólo venimos al lugar donde nos podemos regocijar cuando con mucho gusto moramos bajo la sombra de Su ala, escuchando el latido de Su corazón hasta que estamos listos a responder “Sí, Señor” a cualquier dirección que Él da.

¡Que se regocije usted en la sombra del ala de Dios mientras escucha el latido de Su corazón — y luego camine en la verdad de su identidad y llamado, independientemente de lo que esto pueda traer!

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